LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE LAS UNIVERSIDADES FRENTE A LA CRISIS MUNDIAL DE LA SALUD

La actual crisis mundial detonada por la Pandemia del coronavirus revela el fracaso del modelo neoliberal capitalista, exhibe las debilidades de los organismos multilaterales, de los gobiernos y de la economía para atender una crisis de salud global desencadenando una crisis en la economía, en la sociedad civil y en la vida
diaria.

Como señala la Secretaria General de la Internacional de Servicios Públicos Rosa Pavanelli “los países centrales, los organismos multilaterales, y los organismos financieros deben entender que es necesario disponer en todo el mundo de fondos extraordinarios para enfrentar la crisis (…), para respaldar los ingresos de millones de trabajadores y trabajadoras, así como para respaldar la demanda.

Esto es crucial, y requiere de cambios drásticos en el orden económico global. No creemos que la cuestión central sea que las Instituciones Financieras Internacionales trabajen juntas, lo que han hecho hasta ahora lo demuestra, y los resultados están bajo nuestra mirada.

Es necesario reclamar que las IFIs y los gobiernos cambien su política, reconociendo que el sistema fiscal actual es equivocado, ya que impide que los gobiernos tomen medidas adecuadas para enfrentar la crisis, que los programas de ajuste deben dejar de exigir recortes en el gasto público y reformas antisociales, que las corporaciones tienen que pagar impuestos, y que la evasión fiscal es un delito”.

A pesar de ello, las universidades públicas de las Américas, maltratadas por años de desinversión de los gobiernos neoliberales en educación superior, los sindicatos docentes, y los sindicatos que representan al sector no docente, técnico-administrativo nucleados en nuestra organización la Confederación de los Trabajadores y Trabajadoras de las Universidades de las Américas CONTUA han reaccionado de inmediato adoptando las medidas pertinentes para salvaguardar la salud del personal universitario, y garantizar al mismo tiempo, la continuidad de las tareas fundamentales de las instituciones de educación suprior, poniendo a disposición de los gobiernos y de la población todos los recursos materiales, de investigación y humanos para encontrar soluciones a la actual problemática, dedicando especialmente los esfuerzos de investigación para darle una
respuesta a este problema de salud pública.

En plena crisis, además de reflexionar en estrategias de mediano y largo plazo, estamos atendiendo la urgencia, con sentido de responsabilidad y de solidaridad.

Las Universidades Públicas a ritmo vertiginoso, construyen  ponen en práctica ofertas de educación universitaria, de calidad, y con llegada masiva, utilizando la virtualidad en una dimensión muy superior a la explorada hasta el momento, y eso es posible gracias al trabajo de los académicos, pero también por el trabajo de nuestros compañeros y compañeras que garantizan los servicios informáticos, la asignación de clases e inscripciones, la organización del profesorado, el resguardo de calificaciones, las tramitaciones salariales, los servicios bibliográficos, los libros digitales, el resguardo patrimonial, y toda la apoyatura para que los servicios educativos funcionen.

Especial mención queremos hacer de los hospitales universitarios, tan mal tratados por el neoliberalismo y los impulsores de la educación mercantilista. Hoy los hospitales universitarios están en la primera fila de la batalla, sentimos orgullo por el personal universitario que presta servicios en nuestros hospitales. Personal médico,
profesionales, enfermería, auxiliares y personal administrativo todos los días van a sus trabajos poniendo en riesgo su vida para salvar otras vidas. Son nuestra gente, nuestros hermanos y hermanas, son no docentes, técnico—administrativos, son gente valiente, con sentido del deber y responsabilidad social, con pertenencia
universitaria, defensores y defensoras de los servicios públicos.

Compartimos el reciente análisis del IESALC/UNESCO en el cual se expone que “en el supuesto de una duración larga del cese de actividades presenciales, es decir, del equivalente a un trimestre o más, lo más probable es que se produzca un retraimiento de la demanda a corto plazo y un repunte al alza ya en el próximo curso académico allí donde las tasas y los aranceles son inexistentes o muy asequibles.

Es pronto todavía para estimar qué comportamiento tendrá la oferta de educación superior. Probablemente, si la totalidad de la oferta fuera pública sería fácil predecir que difícilmente el número de centros y de programas fuera a disminuir. Pero las IES públicas volverán a abrir en un contexto ya de plena recesión económica y son de esperar recortes importantes en la inversión pública en educación como los que se vivieron durante la crisis financiera del 2008”.

Los sindicatos ratificamos nuestra disposición a cerrar filas para colaborar en la solución de la actual crisis, asi como de los problemas concretos que surjan y que respondan a las demandas y necesidades emergentes de la sociedad. En este sentido nuestras universidades tienen la responsabilidad de transformarse a sí mismas para estar en condiciones de dar respuestas a los problemas nacionales y las demandas de la sociedad.


Ratificamos, hoy más que nunca, el rol de la educación superior como un bien público y social, un derecho humano fundamental, porque de la crisis no podemos salir iguales como sociedad, debemos aprender el valor de lo público, el objetivo sigue siendo el mismo, educación gratuita, de calidad, igualitaria, en todos sus niveles, universal, para el conjunto de la población, y en el marco de la crisis, debemos asegurar el derecho a la educación superior de todas las personas en un marco de igualdad de oportunidades y de no-discriminación, por consiguiente, todas las decisiones políticas que afecten, directa o indirectamente, al sector de la educación superior deberían estar presididas por este derecho.

Como sostiene el IESALC “la crisis impacta en grado distinto a los diferentes perfiles de estudiantes, pero es innegable que profundiza las desigualdades existentes y genera otras nuevas”.


Todas las trabajadoras y trabajadores de las Universidades y de los servicios públicos, organizados en los sindicatos internacionales y las organizaciones sindicales nacionales, estamos como siempre en la primera columna de lucha y al mismo tiempo señalamos que la actual pandemia y la inminente recesión económica mundial que se avecina es una advertencia a los líderes mundiales, que ha puesto en jaque al actual modelo de globalización depredador crecientemente interdependiente, carente de solidaridad, renunciando al multilateralismo y debilitando la acción de dichos organismos.

Ya que, de continuar anteponiendo los intereses mercantiles de las corporaciones por delante de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, se socava la enérgica acción pública requerida para responder a las crisis epidemiológicas, climáticas, a la desigualdad y la precarización del trabajo y de la vida.

Señalamos especialmente la negligencia de gobernantes como Trump y Bolsonaro, negadores seriales de la pandemia que privilegiaron la continuidad de las actividades económicos por sobre el cuidado de la salud de la población. Nos Adherimos a la campaña de la ISP y de FASUBRA #FORABOLSONARO y “TODA AS VIDAS IMPORTAM. VIDA ENCIMA DEL LUCRO”.

La OIT, en voz de su Director General Guy Rider ha señalado “Ya no se trata sólo de una crisis sanitaria mundial, sino también de una importante crisis económica y del mercado laboral que está teniendo un enorme impacto en las personas”. Nuestro sindicato regional, la CONTUA, en sintonía con la Internacional de Servicios Públicos, plantea que ante la actual coyuntura se requiere de un cambio profundo del actual modelo de desarrollo, y es necesaria una nueva relación entre los Estados, los mercados, la sociedad y la naturaleza, para hacer frente a los desafíos futuros de una nueva gobernabilidad democrática.

Señalamos la terrible situación que viven las mujeres que se encuentran aisladas con sus parejas violentas. La CONTUA plantea la necesidad de un Estado vigilante, y una sociedad solidaria frente a estas situaciones que se ven agudizadas en el contexto actual.

Desde la CONTUA, emprenderemos una campaña de concientización, y reafirmamos la necesidad de RATIFICACION URGENTE DEL CONVENIO 190 DE LA OIT CONTRA LA VIOLENCIA Y EL ACOSO.

Con relación específica a la PANDEMIA demandamos:

Atender de forma inmediata a todas aquellas personas que están en situación de vulnerabilidad, como quienes están en situación de calle y de pobreza extrema, los trabajadores del sector informal, etc.
 

Es indispensable redoblar la solidaridad global, la cooperación y la coordinación entre todos los actores del sistema multilateral. Se requieren decisiones políticas colectivas y para ello es imprescindible el diálogo social institucional y permanente a nivel nacional y multilateral ya que, de no involucrar a los sindicatos en la
construcción de salidas equitativas a la actual crisis, los riesgos de naufragio aumentan considerablemente, impidiendo nuevos horizontes a la justicia y la inclusión social, a la democracia y al desarrollo de los pueblos.


El sistema de educación superior debe consolidar su fuerza interior redoblando la alianza entre estudiantes, docentes y nuestro sector no docente, técnico-administrativo para estar preparados al momento de la reanudación de las clases presenciales y garantizar los servicios educativos en el nuevo escenario.

Seguramente nos veremos obligados a repensar los procesos académicos y administrativos en el futuro inmediato aprendiendo las lecciones que nos dejará el recorrido de la emergencia.

EDUCACION PUBLICA SIEMPRE, SIN DEJAR A NADIE ATRÁS.
LA SUPERVIVENCIA HUMANA ES NUESTRA MAYOR PRIORIDAD.
DEFENSA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS POR ENCIMA DEL LUCRO CORPORATIVO.

VER RESOLUCIÓN
 

 


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